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Familias

Cómo ayudar a los hijos con los deberes (sin hacérselos tú)

6 de julio de 2026 · 6 min de lectura · Equipo Plató

Hay una escena que se repite cada tarde en miles de casas: un hijo que no quiere empezar, un padre o una madre que insiste, la tensión que sube, y al final —para acabar pronto— el adulto medio haciendo los deberes. Pierden todos: el hijo no aprende, el adulto se agota, y los deberes se convierten en el momento más tóxico del día. Se puede salir de ese bucle, pero hay que cambiar el papel que jugamos en él.

El principio básico: acompañar no es resolver

Los deberes tienen dos funciones: practicar lo que se ha hecho en clase y —la que a menudo se olvida— informar al profesor de lo que el alumno todavía no sabe hacer solo. Un ejercicio mal hecho es información valiosa; un ejercicio hecho por los padres es información falsificada. Cuando «ayudamos» resolviendo, le ahorramos el esfuerzo exacto que le haría aprender y enviamos un mensaje de fondo: «tú solo no puedes».

Qué hacer, según la edad

En Primaria: estructura y presencia

En la ESO: autonomía con red

Idea clave

Vuestro papel no es hacer de profesor: es hacer de contexto. Hora fija, sitio tranquilo, móvil lejos y confianza. El contenido, dejadlo a los profesores — para eso están.

Cuando la batalla diaria no se acaba

Si cada tarde es una guerra, o si a pesar de la estructura los deberes se eternizan, suele haber una causa de fondo: lagunas que hacen que el alumno no pueda hacer los deberes solo, un problema de atención, o una dinámica familiar tan quemada que cualquier comentario enciende la mecha. En los dos primeros casos, hay que reparar la base — lo tratamos en cuándo hace falta buscar refuerzo escolar. En el tercero, la solución más sana suele ser sacar los deberes de casa: que se hagan en un espacio neutro, con un profesional, y que en casa quede el tiempo de familia.

Que los deberes dejen de ser una batalla

En los grupos reducidos de Plató los deberes se hacen aquí, bien hechos y entendidos. En casa, en paz.

Infórmate

La pregunta incómoda: ¿y si hay demasiados deberes?

A veces la familia lo hace todo bien y el problema es el volumen. Si un niño de Primaria pasa cada día más de una hora con deberes, o un alumno de ESO más de dos, vale la pena hablarlo con el colegio antes de culpar a nadie. El objetivo de los deberes es consolidar, no ocupar todas las tardes de la infancia.

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¿Sacamos los deberes de casa?

Salen de aquí con el trabajo hecho y el tema entendido. En Mataró y en Canet de Mar.

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